DELINCUENCIA

miércoles, mayo 10, 2006

EL DELINCUENTE PANDILLERO PENDENCIERO

El delincuente pandillero pendenciero
Este tipo está conformado por adolescentes que son miembros de pandillas de vagos que se dedican a merodear las calles y a buscar peleas con otras pandillas donde ventilan sus rivalidades y diferencias. Estos pandilleros pertenecen a organizaciones delictivas bien definidas que poseen emblemas y distintivos incluso en su vestimenta. El sentimiento de pertenencia es muy fuerte por lo que los amigos se consiguen dentro del mismo clan.
Estos individuos se ven a si mismos como miembros de una pandilla de rebeldes, no como delincuentes propiamente dichos., de hecho, la mayoría no se consideran como aprendices de la carrera del crimen.
Sus actitudes se condensan en la idea que el mundo les niega las oportunidades, por ejemplo, dudan que por medio del trabajo puedan salir adelante. Una de sus actitudes más marcadas en contra de los organismos policiales a los que acusa de no comprender sus sentimientos como miembros de una pandilla.
La trayectoria de actuación se inicia en la adolescencia temprana y de la afiliación resultan actos repetitivos de índole delictuosa. Parece ser que gran parte de estos jóvenes vagos tienden a reajustarse a la vida social después de cierto tiempo en las pandillas.
Los trasgresores de este tipo también provienen de clases bajas, lo que caracteriza su medio ambiente es una gran cantidad de población flotante sin importantes niveles de articulación social. Su ambiente familiar se construye con unos padres que a duras penas logran mantenerse, portadores de actitudes sociales positivas y que reprueban las actividades delictuosas de sus hijos pero no son capaces de meterlos en cintura.
Los pendencieros crean una matriz de opinión que comparten con todos sus compañeros de vagabundeo. La afiliación al grupo implica que los miembros se rijan por principios de audacia y que repugnen la cobardía al enfrentarse a riñas callejeras.
Las instituciones sociales van fichando a estos sujetos como no convenientes ya que siempre que se requiere su participación resulta expulsado por su disposición a la agresividad constante. A lo largo de sus experiencias en pandillas, los trasgresores de esta categoría se encuentran muy a menudo con la policía pero, en la mayoría de los casos, no se procede al arresto oficial. Los policías tratan de dispersarlos para que no se den nuevas peleas sin arrestar a nadie, a menos que se sobrepasen límites de destrucción y se cometan severos daños a la propiedad e integridad de los individuos.